Revista

Encuentro anual del Grupo de Socialistas del Comité Europeo de las Regiones

El encuentro, que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria, está organizado por el Grupo del Partido de los Socialistas Europeos en el Comité de las Regiones (PES Group) y cuenta con el apoyo del Partido Socialista Canario. El evento trato sobre «Una Europa que te respalda» aborda los desafíos en materia de vivienda, igualdad y servicios públicos

15 enero, 2026 – Las Palmas de Gran Canaria

INTERVENCIÓN EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA Y DE EUROPA

 Emilio Mayoral Fernández – presidente de DEMOCRACIA CANARIAS XXI

Comparecemos hoy aquí movidos por una profunda preocupación compartida: la democracia está en retroceso en el mundo. No es una afirmación retórica ni una consigna política; es una realidad que atraviesa continentes, instituciones y sociedades enteras.

La democracia no es un sistema automático ni irreversible. Es frágil. Requiere cuidado, vigilancia y compromiso diario. Cuando se la da por garantizada, comienza a erosionarse.

Estamos asistiendo al ascenso de fuerzas políticas que cuestionan abiertamente los pilares fundamentales de la democracia. Fuerzas que deslegitiman las instituciones, erosionan la separación de poderes y normalizan el autoritarismo como forma de gobierno.  El ejemplo más visible de esta deriva ha sido la actuación de Donald Trump y su influencia persistente en la política internacional. No solo por sus decisiones, sino por el impacto global de un discurso que ha legitimado la mentira, el desprecio a las reglas del juego democrático y la confrontación permanente como estrategia de poder.

Esta ofensiva se expresa a través de las denominadas “guerras culturales”: ataques contra la inmigración, el fomento del racismo y la xenofobia, el cuestionamiento de los derechos de las mujeres y la negación de avances sociales que creíamos consolidados. No son debates culturales; son herramientas políticas para dividir a la sociedad y debilitar la democracia.

A todo ello se suma uno de los grandes riesgos de nuestro tiempo: la desinformación. Las fake  news, la manipulación deliberada de la opinión pública y la responsabilidad —cuando no la complicidad— de grandes plataformas tecnológicas que priorizan intereses económicos o ideológicos frente a la defensa del sistema democrático.  Y en este contexto debemos hablar de Europa.

Europa nació como un proyecto político para garantizar la paz, la democracia y la dignidad humana. No como un mero mercado ni como una estructura administrativa, sino como una comunidad de valores. Y, hoy debemos decirlo con claridad: ese proyecto está siendo puesto a prueba como nunca antes.

La guerra en Ucrania, la masacre de Gaza y la reconfiguración autoritaria del orden internacional han dejado al descubierto una Unión Europea fragmentada, lenta y, en demasiadas ocasiones, incapaz de actuar con la firmeza moral que exige la historia.

Lo que inquieta a la ciudadanía no es solo la existencia de conflictos, sino la incapacidad de Europa para responder con una voz clara y unitaria. Ante violaciones del derecho internacional, ante crímenes contra la población civil, ante amenazas a la soberanía de los pueblos, Europa aparece dividida, dubitativa y vulnerable.

Esta debilidad tiene consecuencias. Cada silencio, cada ambigüedad, cada doble rasero erosiona la credibilidad del proyecto europeo y alimenta el discurso de quienes sostienen que la democracia es débil, ineficaz o prescindible.

No podemos aceptar una Europa que exige respeto al Estado de derecho dentro de sus fronteras, pero lo relativiza cuando se trata de aliados estratégicos. No podemos aceptar una Unión que proclama los derechos humanos como principio fundacional y, al mismo tiempo, es incapaz de actuar con decisión cuando esos derechos son vulnerados.

Los jóvenes europeos —pilar esencial sobre el que se sostiene el futuro inmediato— están siendo empujados a un escenario marcado por la precariedad laboral, la dependencia financiera y un mercado de la vivienda cada vez más inaccesible. Cada vez son más quienes perciben que las respuestas ofrecidas tanto por los Estados que integran la Unión como por la propia Unión Europea son lentas, insuficientes y desconectadas de su realidad. Nadie puede ignorar que el desencanto, la incertidumbre y la ausencia de un horizonte creíble constituyen un terreno fértil para el avance de la ultraderecha.

La llegada de Trump al poder ha evidenciado hasta qué punto Europa sigue dependiendo de liderazgos externos incluso cuando estos socavan los valores democráticos que decimos defender. Esa dependencia no es solo estratégica: es política y moral. Por eso hoy no venimos solo a expresar preocupación. Venimos a exigir responsabilidad política. A formular una pregunta clara y directa:

¿Qué va a hacer Europa para defender la democracia cuando hacerlo tiene un coste? ¿Qué va a hacer la Comisión Europea que ustedes han elegido para proteger los valores que dice representar la Unión Europea?

Porque la inacción también es una forma de decisión. Y la historia no juzga las intenciones, sino las acciones —o su ausencia—.

Europa se encuentra ante una encrucijada. O reafirma con valentía su papel como referente democrático global, o acepta convertirse en un actor secundario incapaz de defender aquello que la define. No hay término medio.  Y es precisamente ante esta situación cuando la sociedad civil no puede callar.

Nuestra asociación nace de la convicción de que la democracia no se defiende sola. Nace de la necesidad de organizarse cuando los valores democráticos están en riesgo. No surge de los despachos ni de los equilibrios institucionales, sino del compromiso cívico.

Somos una asociación abierta a la ciudadanía y a los distintos sectores sociales. Defendemos la democracia social y de derecho en todas sus dimensiones: política, social, económica y ambiental. Defendemos los valores que la sustentan: la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad. Defendemos los derechos humanos y el pensamiento crítico como bases irrenunciables de la convivencia democrática. Defendemos el modelo social europeo, la economía social de mercado y el Estado del bienestar como pilares esenciales de cohesión social. Creemos en Europa, pero en una Europa fiel a sus valores fundacionales.

Nuestra asociación es joven. Fue presentada públicamente el pasado mes de abril en esta misma sala. Nacimos con quince socios fundadores y, poco a poco, se han ido incorporando personas de la sociedad civil que no han querido permanecer indiferentes ante lo que está ocurriendo. Hoy están aquí presentes, como lo han estado a lo largo de estos meses, respaldando cada uno de los actos que hemos convocado. Su presencia demuestra que existe una ciudadanía consciente, crítica y comprometida que espera de Europa algo más que declaraciones formales.

Desde la sociedad civil les decimos con respeto, pero con firmeza: la democracia no puede defenderse solo con palabras. Necesita decisiones valientes, coherentes y sostenidas en el tiempo.

Seguiremos trabajando para que la democracia no retroceda. Y lo haremos porque creemos en Europa. Pero en una Europa que esté a la altura de su historia y de su responsabilidad. Porque la democracia no se hereda: se defiende. Y porque Europa no puede fallar precisamente ahora.

Pedro La Camera

Socio fundador de la Asociación Democracia Canarias XXI.

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